Mientras el banquero pierde el dinero de sus clientes
el barquero derriba puentes
el actor pone cafés
el camarero re-inventa
la gran novela del siglo veinte
el poeta da clases de francés
el chamán vende paraguas en el metro
el militar ilustra cuentos para niños
el ingeniero vende seguros por teléfono
el sacerdote graba pornografía infantil
el pornógrafo toma fotografías de la lluvia
el boxeador reparte fruta
y el carnicero lleva una web de humor
en la que, con faltas de ortografía
una llama exclama
"¡Hola!, ¿Qué haces?"
Debe ser periodista
"The weight of the world is love" (Allen Ginsberg)
Al final tendré que abandonar
todo lo que no muera
todo aquello que no me mate
o al menos, lo intente
con cierta obstinación mecánica
todo lo que no me detenga
todo lo que no duela
lo que no ría mi muerte
lo que no sueñe cielo abierto
lo que no llore magma
lo que no sea obstáculo y pasadizo
todo lo que no sea
un muro ciego al que asomarme
un techo hacia el que caer
una pared por la que caminar
despreocupadamente
artefacto o herramienta
todo lo que no me interrumpa
quedará atrás
cargaré con el peso
hasta el final
pero después
tendré que abandonar
todo lo que no me abandone
y entonces
mentira o postre
Con esta luz podrías ser belleza o precipicio
baldosa floja o un tren de cercanías
una tesina sobre T.S. Eliot
una alimaña rabiosa, una formidable
pizza familiar de ruido y furia
un coágulo de sacarina
un techo bajo, un chicle en el pelo
un billete atascado en el agujero del bolsillo
canela en el café, sangre en el lavabo
clavo en tabla o pez en ministerio
La poesía es un disfraz ridículo
un traje aparatoso y divertido
un uniforme estrambótico y erótico-festivo
una armadura de acrobacias verbales
y términos inventados
que nos permite
ser Superman por una tarde
hacernos fotos con los chavales
y al final, tal vez
lograr ser quienes somos
por el método infalible
de comportarnos
como si fuéramos
quien de verdad nos gustaría ser:
Clark Kent