martes, 28 de junio de 2011

El Desencuentro

"Ella en el suelo, yo en el aire"
(Antonio Vega)


Ella está esperando a alguien
pero no sé si soy yo

Sé, por su calma enervante
que está donde quiere estar
donde tiene que estar
que está esperando a alguien
y no sé si soy yo

No sé si podré llegar
a ese lugar donde ella espera
quizá pase de largo

Ella está esperando a alguien
pero no creo ser yo

Yo estoy buscando
yo busco algo
busco, busco y busco tanto
que ya no tengo claro
cómo es
eso de encontrarlo

A veces recojo, por si acaso
cualquier porquería
y otras diamantes como puños
parecen resbalar entre mis dedos

Ella está esperando
yo buscando
cínicos y ciegos

el desencuentro

mordisqueándonos como cachorros
por el suelo de los sábados




lunes, 27 de junio de 2011

Gamboa




¡Un pájaro, profe!
¡Un puto pájaro en la ventana!

Gamboa tira su pupitre al suelo
y vuela al encuentro del mirlo

¡Gamboa, siéntate en tu sitio!

¡Profe, mira, es la hostia de bonito!

Gamboa es un desastre inevitable
un huracán hiperactivo
el detonador y el explosivo
en la maraña de cables anodinos

Gamboa aprende solo
interrumpiendo la clase
girando de pie sobre sí mismo

El día del examen
me devuelve la hoja en blanco
se levanta
y canta, bailando entre las filas de pupitres

¡Gamboa! ¿No te puedes estar quieto?

Y me mira, muy serio
¿Y no podéis dejar de tocarme los cojones?

¡Gamboa!
¡Fuera de clase!
¡AHORA!

Y mientras sus compañeros
recuperan el miedo al boletín de notas
Gamboa se asoma por el cristal opaco de la puerta

Hay un puto pájaro en la ventana
y es la hostia de bonito


jueves, 23 de junio de 2011

Siempre es Tarde

(Foto de Paz Hernández Páramo)





Llego tarde.

Siempre llego tarde.

Llego tarde porque siempre me quedo,
Antes de ir a ninguna parte,
Cinco minutitos más
Esperando tu llamada
O cualquier otra de esas llamadas
Que nunca llegan

Nunca pierdo la paciencia
Sigo esperando
Un minuto más, un día más, unas semanas quizá
Algunos años
Esperando que ocurran las cosas
Que nunca pasan

Y las cosas de todos los días,
Esas que siempre ocurren igual,
Se impacientan
Y se enfurecen conmigo
Porque yo puedo esperar
Pero ellas no

Los trenes tienen que salir a su hora
Los niños tienen que crecer
Las clases han de empezar
Y las cosas que ocurren a tiempo
Sienten celos de todo lo imposible






http://www.goear.com/listen/2851b23/demasiado-tarde-jose-ignacio-lapido

domingo, 22 de mayo de 2011

Elecciones

(Me he acordado de golpe de algo que escribí cuando empezaba a recitar en el Buko, hace ya cuatro añitos justos, parece mentira, y que hubiera venido muy a cuento desempolvar esta semana... )

Aún puedes elegir, así que elige
al mejor mal mentiroso

Mendiga un piso cochambroso
a esos señores felices
que no tienen cicatrices
y sonríen en los carteles;
y escúchales, en la tele
glosar sus estupideces
sobre el IRPF y la burbuja inmobiliaria

Elige una funeraria
elige, porque aún puedes,
al menos aquellas paredes
que te acogerán tras la muerte
ya que, desgraciadamente,
ni hoy ni el día siguiente
podrás, que es lo suyo, elegir
el lugar donde has de vivir

¡Elige! ¡Puedes elegir!
Elige al que mienta mejor
ignorando al entrevistador
con su molesto inquirir

Elige, elige a un guasón
que hable con desparpajo
del paro y de la inflación
mientras suplicas trabajo
en monster y en infojobs,
mientras lograr un salario
que cubra lo necesario
es cada vez más ficción
y menos ciencia, más paciencia,
y no guarda relación
ni grande ni pequeña
con ninguna vocación

Elige, elige a un cabrón
que te prometa dinero
culo veo, culo quiero,
y un culo es como una opinión
que todos tenemos una
y creemos que huele mejor.

Aunque últimamente ni eso;
aunque el cuarto poder no esté preso;
no está exactamente en presidio,
sino a sueldo por obra y servicio,
a beneficio del mejor postor.
Desinformación veraz
hablada, filmada y escrita
donde dije Diego, digo Rita
que nadie se acordará.

Elige p´allá o p´acá
según seas de barrio o de yate
no te pares a pensar,
no cometas disparates,
elige izquierda o derecha
olvidando que al volante
si giras y giras más
terminas mirando al garaje

Elige, si no, el mal menor
para echar al arrogante
o busca una tercera opción,
si tú quieres molestarte;
o elige por amor al arte
al que creas que va a darte
una jugosa subvención
o una beca de ayudante.

Elige, en definitiva,
a la reina blanca o negra,
que al final de la partida
será el peón el que pierda;
y es que el peón es peón,
no es el débil ni es el fuerte,
es solo el que está delante
y el que siempre mira de frente.

Elige, puedes elegir
elige, aunque solo sea
para poder quejarte en voz alta
de bailar con la más fea,
para poder hacer rimas
y dártelas de ingenioso
sin aportar soluciones
ni decir nada valioso,
elige, es lo que te queda,
para sentirte engañado
con falsa dignidad y orgullo,
para eso, el derecho a elegir,
sigue siendo todo tuyo.


lunes, 9 de mayo de 2011

Sur

Cuando leí On The Road de Kerouac se me subió a la cabeza y me fui unos mesecitos de mochileo por Argentina, Chile y Uruguay. Una de las cosas que me traje fue la afición por el tango, principalmente por esas letras llenas de nostalgia, ingenio, poesía y un sentido del humor amarguete muy en la línea de lo que yo escribo. Chicas mal de casa bien y chicos bien de casa mal.

Una mañana hace poco estaba enzarzado con Julio Medina Giménez en uno de nuestros tiroteos de enlaces musicales en facebook, en este caso tangos. Gardel, Edmundo Rivero, etc... Volviendo a escuchar Sur, me hizo mucha gracia cómo ciertos versos señalaban un poco con el dedo a mi pequeño vietnam personal, y en la ducha se fueron ocurriendo guiños para adaptar la letra que Homero Manzi compuso en el 48 llenándola de referencias pop y mala uva; y entre sonrisillas fue saliendo solo, tanto que al final salieron tres estrofas de más, de las que terminé quitando dos. En cuanto me senté con un café a ponerlo por escrito me sorprendió, porque lo que era un juego conmigo mismo que me daba mucha risa, leído parecía lleno de un rencor denso que realmente no sentía, pero ahí queda.



Cartuja y Plaza de Armas, todo el cielo
las ruedas gritan Friday, I´m in love
corsé de cuero en el suelo del recuerdo
y tu nombre un redoble de tambor
El godzilla de tus celos derrumbando
tu casa, mi cordura y la estación
la carpeta de mensajes enviados
su absurda cuenta atrás de la explosión

Sur
paredón, y después
Sur
ya nunca me verás como me vieras
recostado en la vidriera y esperándote
ya nunca incendiarán mis madrugadas
tus llamadas empapadas
con urgencia envenenada
la autopista y la luna interurbana
y mi amor en tu ventana
todo ha muerto, ya lo sé

La Cartuja y Plaza de Armas, lo perdido
Campana, y al llegar a la muralla
tus veinte años temblando de cariño
ante el estruendo de caricias que estallaban
nostalgias de las cosas que han pasado
arena que la vida se llevó
pesadumbre de los barrios que han cambiado
y amargura del sueño que murió

Sur
paredón, y después
Sur
lo que es ya no fue
ya nunca me verás como me vieras
un mensaje en la botella
y esperándote
ya nunca incendiarán mis madrugadas
tus llamadas empapadas
con urgencia envenenada
las canciones, los poemas y las fotos
solo son condones rotos
de las noches del ayer

Me cantabas al oído Hallellujah
Enjoy the Silence, yo te dije, piensa bien
´cause you don´t really care for music, do you?
Tienes voz, pero no oído, cállate
cuando hay que escuchar, cantas más alto
y tus baladas rock de saldo
no evitaron este tango


Para terminar, ahí va el tango original en la versión original de Edmundo Rivero, que fue quien lo estrenó en el Tibidabo de Buenos Aires, y cuya voz rota le da una personalidad marcadísima.


jueves, 7 de abril de 2011

Dar (Duelo)

Dicen que no sé dar

El guante arrojado,
recuerdo

nos dábamos besos, nos dábamos
nos entregábamos, nos dábamos
enteros
con la misma naturalidad
con la que, en este momento
nos damos la mano
y nos damos la espalda

nos damos veinte pasos
damos veinte amplias zancadas,
y entonces
entonces nos giramos,
y entonces
entonces
disparas

y yo ahí parado,
con mi florete en alto
encajo la bala
y con una carcajada
trazo tres zetas azules en el aire
justo antes de desplomarme

qué más da si me has dado
mientras pueda perder
otra vez
esta vez
ante ti
según mis propias reglas



domingo, 3 de abril de 2011

Sylvia y Ernest

"En el futuro no habrá hombres ni mujeres
solo gilipollas"
(Mark Renton, Trainspotting)


He de confesar que yo
que estoy aquí
quizá soy el enemigo
aunque no quiera serlo
Pero lo admito,
soy soy un tío
tengo pito
soy aquel que empezó a leer
en plena adolescencia
a Bukowski y Houellebecq
y se puso a escribir en consecuencia
el que teme a la mujer que le gusta
y ama a la mujer que teme
el que tiene envidia de pene
de Emily Brönte, de Simone de Beauvoir,
de Lísístrata, de Janis Joplin
de P.J. Harvey y Maruja Torres
el que, sin darse cuenta
siembra inseguridades en sus parejas
y termina
siempre
expulsado del Edén a manzanazos
el que mira a las chicas desde abajo
lamentando que lleven pantalón
y no amplias faldas tras las que esconderme

Porque en el siglo XXI ya no hay hombres
ni mujeres
solo gilipollas
perdón
gilipollos y gilipollas, idiotos e idiotas
machistas y hembristas
ninjos, piratos, robotas
niños y niñas haciendo el indio
jugando a apaches y vaqueras
samurais con las tetas fuera
amantes de Teruel
soldadas que han aprendido a estar solas
y han olvidado que no tienen por qué
pusilánimes a merced de novias caprichosas
aguantando numeritos de celos
teleconcursos de guerra de sexos
cielas y cielos, suelas pisando suelos
dolor de muelas y muelos picados
de masticar incomprensión e indiferencia
psicoteraputas con barba o con medias
dispuestas a echarles la culpa
de todo
a él
o a ella
siempre al otro
según convenga

Y yo pienso
¿Qué tengo yo que no tengan ellas?
¿Qué coño he hecho yo?
¡Si creo que ellas son la polla!
¿A qué tantas querellas?
¿Somos tan diferentes?
¿Qué hay de malo si yo trato
a los objetos como a mujeres
y a las mujeres como a personas...?
¿...y a los hombres
exactamente
de la misma forma?

No se agolpan las fotógrafas
pidiendo que me desnude y pose
nadie aplaude cuando enseño los pezones
y cada vez que voy
a un certamen de jóvenes creadoras
y me encuentro el Museo del Jamón
me meriendo un poemario de Sylvia Plath
y me paso dos semanas
con la cabeza metida en el microondas
y me pongo freudiano,
y pienso en Hemingway
con su pistola metida en la boca
que no es otra cosa que un falo
y en Sylvia, inerte en su cocina
la cabeza a doscientos grados
en una vagina de gas

No sigamos sus pasos
que no somos iguales
pero sí equivalentes
somos muy diferentes
y exactamente igual de válidos
incluso los taxistas,
banqueras o abogados
hombres o mujeres, negras o blancos
todos trapecistas del fracaso
distintos pero juntos
por suerte
y antes que hombres y mujeres
humanos
falibles
sublimes
ni más, ni menos
amigos y amigas
que follan de vez en cuándo
y luego no saben llevarlo
todos
y todas
somos humanos
todas
y todos
somos
idiotas.