viernes, 1 de junio de 2012

Invisible

¿Y tú qué vas a hacer cuando no te lo creas?
cuando el eco te devuelva los regalos sin abrir
y el tiempo apague el aplauso amable

¿sabes?
yo voy a volverme invisible

no me quedaré aquí plantado
en medio de la guerra
entre los cuervos y los espantapájaros
voy a volar y a volverme invisible
cuando el gran hermano me vigile
y las casas vengan en dirección contraria
voy a rebelarme contra el futuro y la muerte
contra la suerte y la nostalgia
voy a echar los pies al cielo
y a atravesar el hormigón
a existir en paralelo,
en el mismo lugar y tiempo
que cualquier obstáculo
y nada podrá detenerme

voy a devorar imposibles y a volverme invisible
voy a llegar tan lejos
que tendréis que venir a buscarme
seré invisible a ojos ciegos
seré el silencio entre oídos necios
levemente anclado
al ahora de unos labios mojados
seré invisible a los que ven y oyen tanto
que han olvidado lo que es mirar y escuchar
devoraré imposibles, digo
moriré lo inmortal
voy a volverme invisible y a rendir lo invencible
y no barreré las migas
y no borraré mis huellas
puede ser un trabajo sucio
pero alguien tendrá que hacerlo

voy a volverme invisible
y cuando nadie me vea
voy a triunfar donde gestos y palabras fracasaron
voy a volverme invisible y por un momento encantado
voy a tocaros
y cuando queráis verme u oirme ya me habré marchado
para volver a volver a marcharme para volver para marcharme

¿Y tú
qué vas a hacer cuando no te lo creas?



jueves, 24 de mayo de 2012

Argos de Sirena










Atadme al mástil, os dije
y ahí voy, con el barco a la espalda



La Distancia



Distancia 
cuánta
entre la Tierra y la Luna
la Tierra y Marte
la Tierra y Júpiter
la distancia es una herramienta
de tortura, una pluma
para escribir o hacer cosquillas
una triste o alegre excusa
una cura para los rasguños del roce
a distancia ríen los niños
los choques de coches
de radiocontrol
a distancia juegan los generales
con el ardor del soldado que sufre

Importa la dirección
es siempre manifiesta
cierta y verdadera
la distancia
es una patraña


jueves, 10 de mayo de 2012

La Última Bolena

Estoy amargada, dice
mientras zarpa su sonrisa
en medio de la lluvia de abril
con toda la pompa
de un crucero por el Caribe

Sobre mi café un árbol
en una maceta
desafiando al techo

Alguien pedirá su cabeza

Y cómo acariciarle los años
entre aquella niña caprichosa
y la mujer que ahora
ríe la tristeza entre los cuadros

La última Bolena
Ya rueda
entre los datos que recuerda
la cabeza sonriente de Enrique Octavo



El Perrito

I

¡Qué gracioso el perrito!
atado al árbol
en la puerta de la panadería
el perrito, el pan, el árbol
¿Cuándo se volvió
la lealtad
tan divertida?

II

Saltos de alegría
la correa en su mano
ya no hay nudos de más
en el árbol

Saltos de alegría
antes de volver a casa
levanta la patita




domingo, 22 de abril de 2012

Como un Crack (Joga Bonito)

La para con el pecho
controla con el empeine
con suma delicadeza
rodilla izquierda, derecha
un silbido y la mantiene
en equilibrio
sobre su cabeza
se acercan los defensas
les hace un sombrero
y dispara

el tiro encuentra el palo

falló
por no haber permitido
que la pelota
tocara
el suelo





domingo, 15 de abril de 2012

Aline Kominsky Crumb

Un tipo alto, guapo y divertido, de esos que en las fiestas cuentan chistes y enseñan los abdominales, andaba detrás de su mirada, y ella me la lanzó a mí cuando subí las escaleras buscando el baño de una casa que no era mía ni era suya.

Me ganó porque era grande y no podía hacerle daño, lo bastante grande para hacerme sentir inofensivo. Me eligió sin aspavientos, se zafó del placaje de aquel tipo y se sentó a mi lado para no mirarme desde arriba. Una cama nos encontró y fui un ascensor; ella había apretado todos los botones sin preguntar si el mecanismo tenía memoria.

Pensé en Rubens pero sobre todo en Robert Crumb. Ella era grande, fuerte, con la mirada profunda y la sonrisa ligera, y una voz preciosa que compartía una lengua extranjera.

Tuve que ponerme de puntillas para besarla antes de irme y tardé mucho, bastante, en darme cuenta de que me había engañado.

Era grande y fuerte. Pero cuando algo como lo que se me había roto a mí se rompe, nadie está a salvo de clavarse los trozos más pequeños.