lunes, 9 de mayo de 2011

Sur

Cuando leí On The Road de Kerouac se me subió a la cabeza y me fui unos mesecitos de mochileo por Argentina, Chile y Uruguay. Una de las cosas que me traje fue la afición por el tango, principalmente por esas letras llenas de nostalgia, ingenio, poesía y un sentido del humor amarguete muy en la línea de lo que yo escribo. Chicas mal de casa bien y chicos bien de casa mal.

Una mañana hace poco estaba enzarzado con Julio Medina Giménez en uno de nuestros tiroteos de enlaces musicales en facebook, en este caso tangos. Gardel, Edmundo Rivero, etc... Volviendo a escuchar Sur, me hizo mucha gracia cómo ciertos versos señalaban un poco con el dedo a mi pequeño vietnam personal, y en la ducha se fueron ocurriendo guiños para adaptar la letra que Homero Manzi compuso en el 48 llenándola de referencias pop y mala uva; y entre sonrisillas fue saliendo solo, tanto que al final salieron tres estrofas de más, de las que terminé quitando dos. En cuanto me senté con un café a ponerlo por escrito me sorprendió, porque lo que era un juego conmigo mismo que me daba mucha risa, leído parecía lleno de un rencor denso que realmente no sentía, pero ahí queda.



Cartuja y Plaza de Armas, todo el cielo
las ruedas gritan Friday, I´m in love
corsé de cuero en el suelo del recuerdo
y tu nombre un redoble de tambor
El godzilla de tus celos derrumbando
tu casa, mi cordura y la estación
la carpeta de mensajes enviados
su absurda cuenta atrás de la explosión

Sur
paredón, y después
Sur
ya nunca me verás como me vieras
recostado en la vidriera y esperándote
ya nunca incendiarán mis madrugadas
tus llamadas empapadas
con urgencia envenenada
la autopista y la luna interurbana
y mi amor en tu ventana
todo ha muerto, ya lo sé

La Cartuja y Plaza de Armas, lo perdido
Campana, y al llegar a la muralla
tus veinte años temblando de cariño
ante el estruendo de caricias que estallaban
nostalgias de las cosas que han pasado
arena que la vida se llevó
pesadumbre de los barrios que han cambiado
y amargura del sueño que murió

Sur
paredón, y después
Sur
lo que es ya no fue
ya nunca me verás como me vieras
un mensaje en la botella
y esperándote
ya nunca incendiarán mis madrugadas
tus llamadas empapadas
con urgencia envenenada
las canciones, los poemas y las fotos
solo son condones rotos
de las noches del ayer

Me cantabas al oído Hallellujah
Enjoy the Silence, yo te dije, piensa bien
´cause you don´t really care for music, do you?
Tienes voz, pero no oído, cállate
cuando hay que escuchar, cantas más alto
y tus baladas rock de saldo
no evitaron este tango


Para terminar, ahí va el tango original en la versión original de Edmundo Rivero, que fue quien lo estrenó en el Tibidabo de Buenos Aires, y cuya voz rota le da una personalidad marcadísima.


6 comentarios:

  1. Los beat han muerto. Y si no me ocupo yo de asesinarlos a todos.

    Salud y tabaco.

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  2. Ya los mataron, Arg, ya los mataron... Burroughs incluso terminó haciendo anuncios de Nike.

    y Cal, yo a la nostalgia le aplico lo que Hunter S. Thompson decía del miedo: Es un hermoso animal al que hay que tener cerca porque tal vez tengas que matarlo en cualquier momento.

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  3. Aprendí con la mejor ;-).

    En realidad no es odio, demasiado bien lo sabe usted, y no me diga que no se ha reído XD.

    Le debo un mail, por cierto, pero me da una pereza...

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  4. Por supuesto que me he reído; mire si no el principio de mi comentario.

    Y no se me desmonte por lo del mail. Si le apetece, la red es suya; si no, déjelo estar. No se va a encontrar una andanada de reproches y cabreo sureño por ello. Eso se lo dejo a los Hijos de la Meseta ;)

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